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Bienestar

Dientes, orejas y uñas: la higiene que de verdad previene enfermedades

27 de agosto de 2026 6 min de lectura

Peluvet by Wirevet

Cocker spaniel siendo trabajado con máquina en la zona de la oreja, durante una sesión de higiene.

El baño es lo que se ve, pero no es lo que más impacta en la salud de una mascota. Lo que evita consultas veterinarias caras son tres rutinas poco glamorosas: la boca, los oídos y las uñas.

La boca es el punto ciego más caro

Las cifras que manejan las clínicas veterinarias son contundentes: hasta el 80% de los perros y alrededor del 70% de los gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal, y en buena parte de los casos el tutor no nota nada.

Eso pasa porque el proceso es silencioso. La placa se mineraliza y forma sarro, el sarro inflama la encía, la encía retrocede y el diente pierde soporte. Cuando aparece el mal aliento evidente o el animal deja de comer, ya no se está previniendo: se está tratando, y eso normalmente significa anestesia y limpieza profesional.

Cómo se previene de verdad

El cepillado dental, idealmente diario, sigue siendo lo más eficaz para evitar que la placa se acumule. Un par de precisiones que importan:

  • Nunca pasta dental humana. Contiene ingredientes que el animal no puede escupir y que le resultan tóxicos. Hay pastas formuladas para perros y gatos, con sabores que facilitan el hábito.
  • Empezar de a poco. Los primeros días basta con dejar que lama la pasta del dedo, después tocar los dientes, y recién luego usar el cepillo.
  • Los masticables y las dietas dentales ayudan, pero complementan el cepillado; no lo reemplazan.
  • Revisión anual con el veterinario, que es quien puede ver bajo la línea de la encía.

Oídos: revisar más, limpiar menos

Con las orejas el error habitual es el opuesto al de los dientes: se limpian de más. El conducto auditivo del perro tiene forma de L y se limpia solo en condiciones normales. Meter cotonitos empuja la cera hacia adentro y puede dañar el tímpano.

Lo que sí conviene es mirar. Una revisión semanal rápida —olor, color, exceso de cera, enrojecimiento— detecta una otitis antes de que el perro empiece a sacudir la cabeza. Las razas de oreja caída y las que nadan seguido son las más propensas.

Uñas: no es estética, es postura

Una uña demasiado larga obliga al animal a apoyar el pie de forma distinta. Con el tiempo eso cambia la postura, carga mal las articulaciones y, en casos avanzados, la uña se curva hasta clavarse en la almohadilla.

La referencia práctica: si se escuchan las uñas al caminar sobre piso duro, están largas. En perros que pasean mucho por vereda el desgaste natural ayuda; en perros de departamento, casi nunca alcanza.

Dentro de la uña hay un tejido vivo con vaso e inervación. Cortarlo duele y sangra, y por eso conviene avanzar de a poco o dejarlo en manos de alguien con experiencia.

Convertir la rutina en un servicio recurrente

Para una peluquería o clínica, estas tres rutinas son la diferencia entre atender a un animal cada cuatro meses y verlo todos los meses. Pero solo funcionan si alguien lleva la cuenta: cuándo se le revisaron los oídos, cuándo se le cortaron las uñas, si el tutor está cepillando los dientes en casa.

Ese seguimiento es exactamente lo que hace la ficha de Peluvet: deja registrado lo realizado en cada visita y permite programar la siguiente, con aviso automático al tutor. Si quieres verlo funcionando, pide una demostración.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que cepillar los dientes de un perro?

Lo ideal es a diario, porque la placa empieza a mineralizarse en pocos días. Si eso no es viable, tres veces por semana ya marca una diferencia importante frente a no cepillar nunca.

¿Puedo usar cotonitos para limpiar las orejas de mi perro?

No es recomendable. El conducto auditivo tiene forma de L y el cotonito empuja la cera hacia el fondo, además del riesgo de dañar el tímpano. Si hace falta limpiar, se usa un limpiador auricular veterinario y se seca solo la parte visible.

¿Cómo sé si las uñas de mi perro están largas?

La señal más simple es escucharlas repiquetear cuando camina sobre piso duro. También se puede mirar de perfil con el animal de pie: si la uña sobrepasa la almohadilla y toca el suelo, toca cortar.

¿El mal aliento de mi mascota es normal?

No. Un aliento fuerte suele ser el primer signo visible de enfermedad periodontal, y a veces indica problemas digestivos o renales. Conviene una revisión veterinaria en lugar de disimularlo con productos.

Fuentes consultadas

Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con un médico veterinario, que es quien puede evaluar a tu mascota en particular.

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